sábado, 13 de junio de 2009

PROYECTO FAHRENHEIT 451
LAS PERSONAS LIBRO





En el mundo que el escritor Ray Bradbury describe en su novela Fahrenheit 451 los libros están prohibidos. En él, la misión de los bomberos no es apagar fuegos, sino encenderlos y quemar todos los ejemplares para que no corrompan la filosofía general del ciudadano. El poder, con esa forma de inquisición, pretende evitar que la gente tenga un pensamiento independiente, ofreciéndoles felicidad a cambio de ignorancia. No obstante, hay personas que siendo concientes de la importancia del texto escrito, intentan salvaguardar su contenido memorizándose los libros, son “Las Personas Libro”. Al principio, como se refleja en la novela, no se planea nada, cada persona tenía una obra que deseaba recordar, y así lo hacía. Luego fueron entrando en contacto, establecieron una organización y forjaron un plan, cuyo objetivo era, conseguir que la mayoría de los ciudadanos fueran recitando en voz alta los libros. La novela –cuyo título se basa en la temperatura que debe alcanzar el papel para comenzar a arder, 451º Fahrenheit- resulta profética en muchos aspectos, como la dependencia de la humanidad ante la tecnología.

El director de cine francés Francoise Truffaut reconoció la importancia de las personas libro e hizo una película. Décadas después, otro director, esta vez de teatro, Antonio Rodríguez Menéndez, consciente también de dicha importancia, e intentando superar la ficción narrativa o cinematográfica, creó el Proyecto Fahrenheit 451 Las Personas Libro, haciendo realidad la ficción, gracias al cual un gran número de ciudadanos y ciudadanas, al igual que los personajes de la obra, van por todos los lugares narrando sus textos preferidos.

En la actualidad, no existe esa inquisición hacia los libros, pero si un poder invisible del mundo audiovisual, que va sustituyendo al mundo de la lectura, para así poder dirigir mejor la opinión pública. Ante esto, las personas libro se organizan para resistir a esta tendencia, que desea prohibir, de manera muy sutil, el hecho de pensar y actuar de forma diferente.

Son hombres y mujeres que para que no se repitan actos como: La quema de la biblioteca nacional en Sarajevo, o la destrucción de librerías, en la noche de los cristales rotos en Alemania; se convierten en defensores de los libros. No pretenden ser héroes, son conscientes de que muy pocas conseguirán memorizarse una obra completa, por eso, cada una de ellas lleva en su mente y en su corazón sólo un fragmento del libro que les hubiera gustado ser, ese que habrían salvado de las llamas, y lo comparten narrándolo con sencillez, mirando a los ojos de todo aquel que desee escucharlo. Con este simple gesto, se convierten en una representación de la obra elegida. Saben que las palabras no existen hasta que no se pronuncian o escriben, y que al darles su voz al texto, éste sale del silencio y puede despertar en quien lo escucha, la curiosidad de leer esa obra, por eso entregan la palabra con mimo y dándole su verdadero valor.


Resumen de mi artículo publicado en la revista digital "GROENLANDIA"

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